Logo de Mestissa - servicios de comunicación digital, redes sociales y creación de contenidos
Mujer revisando contenidos y productos artesanales en una tablet, en un entorno de trabajo de pequeña empresa creativa.

Qué debe incluir una estrategia de comunicación para pymes

Tener una pequeña empresa sin una estrategia de comunicación es como abrir un local precioso en una calle escondida sin cartel, sin horario y sin que nadie sepa que existes. Puedes tener el mejor producto o servicio del mundo, pero si no lo cuentas, si no conectas, si no generas confianza… es como si no estuviera.

Pero no te preocupes, que no necesitas ni un equipo de marketing ni saberte el diccionario de tecnicismos para empezar a ordenar tu comunicación. Solo necesitas claridad, honestidad y un poco de ayuda. Vamos paso a paso.

Tener claro quién eres, qué haces y por qué lo haces

Persona gestionando paquetes y pedidos con móvil y libreta, representando la carga operativa de una pyme sin apoyo externo.
Cuando lo haces todo tú, la comunicación también se vuelve un paquete más.

Parece obvio, pero muchas marcas pequeñas arrancan con mucha pasión y poca definición. «Hago velas artesanales» o «doy clases de yoga» no es suficiente. Tu estrategia parte de saber:

  • ¿Qué te diferencia?
  • ¿Qué tipo de experiencia ofreces?
  • ¿Cuáles son tus valores y cómo se reflejan en lo que haces?

Esto será la base de todo lo que comuniques, desde tu bio hasta tus publicaciones. Hay que definir tu estilo: cómo hablas, escribes y te muestras.

Tu forma de comunicar también habla de ti. Y no necesitas sonar «profesional» (lo que sea que eso signifique), necesitas sonar a ti.

Define:

  • Tu tono (amable, técnico, divertido, reflexivo…)
  • Las palabras que te representan (y las que no)
  • El tipo de contenido que te sale natural (videos, textos, fotos, etc.)

Esto ayuda a generar coherencia y reconocimiento. Y también a que comunicar sea menos agotador y más genuino.

Saber a quién le hablas (y por qué debería escucharte)

No todo el mundo es tu cliente. Y está bien. De hecho, esto es súper importante. Pensar que puedes hablarle a todo el mundo, en serio, es un error, solo terminarás creando mensajes generales, planos y que no conectan con nadie en concreto. Y en comunicación, si no conectas, es como si no hablaras.

Pasa mucho, por ejemplo, con quienes venden servicios turísticos. Pongamos un agente de seguros de viaje: suele querer dirigirse a todo aquel que viaja. Pero no es lo mismo alguien que viaja por negocios que una familia con hijos, o una persona que hace senderismo sola en Asia. Cada uno tiene necesidades, temores y motivaciones diferentes. Y si tratas de hablarle a todos a la vez, acabas sin decirle nada valioso a ninguno.

Definir a quién le hablas no es limitarte. Es ser muy claro en los mensajes que comunicas. Es poder tomar mejores decisiones: qué imágenes usar, qué tono emplear, en qué red social invertir tu energía, qué contar en tus textos. Es, incluso, saber cómo presentar tus precios o qué tipo de contenido priorizar.

Cuanto mejor definas a quién quieres llegar, más claro tendrás qué contar, cómo contarlo y dónde hacerlo. Piensa en:

  • Edad, intereses, estilo de vida
  • Qué necesita esa persona
  • Qué problema le ayudas a resolver
  • Qué tipo de lenguaje y referencias culturales comparte contigo

Esto, bien trabajado, transforma tus publicaciones. Porque no se trata de hablar mucho, sino de hablar con intención. De tener una conversación que la otra persona sienta que es con ella.

Pensar en tu público ideal no es cerrarte puertas, es abrir bien la ventana correcta. Cuanto mejor definas a quién quieres llegar, más claro tendrás qué contar, cómo contarlo y dónde hacerlo.

Planificar: clave para la comunicación de pymes

No se trata de tener el año entero programado, pero sí una guía básica: Cómo vas a comunicar (contenidos y formatos), cuándo (frecuencia realista), con qué objetivos (informar, vender, conectar). Esto te evita la angustia de «¡tengo que publicar algo y no se me ocurre nada!». Además, te permite anticiparte a fechas clave o lanzar novedades con sentido.

Porque una buena estrategia incluye categorías o pilares de contenido: temas recurrentes que puedas trabajar en distintos formatos.

Por ejemplo:

  • Quién eres y cómo empezaste
  • Cómo es tu proceso
  • Preguntas frecuentes
  • Testimonios o casos reales
  • Curiosidades del sector

Debes saber que, no todo funciona desde el primer día. No es magia, y lo que hoy sirve, mañana quizá ya no. Parte de tener una estrategia de comunicación para pymes, necesitas revisar qué está funcionando y qué no. No hace falta obsesionarse con los números, pero sí tener ojos y oídos atentos:

  • ¿Te escriben más?
  • ¿Te recomiendan?
  • ¿Vienen clientes que entienden tu propuesta desde el inicio?

Si la respuesta es sí, vas por buen camino. Si no, algo hay que mover. Y se vale cambiar, de hecho es necesario, nada es estático y mucho menos la comunicación.

Asesorías personalizadas de comunicación digita

Manos tecleando en un portátil con iconos digitales flotantes, representando la gestión de comunicación digital en una pyme.
Una buena estrategia digital empieza por entender qué decir, cómo y dónde.

Cuando algo no va bien en tu salud, no te quedas esperando a ver si se pasa solo. Vas a un centro de salud. Cuentas tus síntomas, te hacen preguntas, revisan, diagnostican… y te da un tratamiento que se adapta a ti.

Con la comunicación pasa lo mismo. Si tu marca está perdiendo energía, si sientes que haces mucho y no se nota, si no sabes si estás enfocando bien tus esfuerzos… tal vez solo necesitas que alguien lo mire desde fuera, con perspectiva y conocimiento, y te ayude a encontrar claridad.

Igual que vas al médico cuando algo no se siente bien, una asesoría en comunicación sirve para revisar lo que no termina de funcionar. No para darte pastillas mágicas, sino para entender qué te pasa, de dónde viene y qué tratamiento puede ayudarte.

Así es como trabajo en las asesorías: nos sentamos (virtualmente) y me cuentas en qué punto estás, qué has hecho hasta ahora, qué te preocupa y qué te gustaría lograr. Yo me encargo de mirar con lupa, hacer las preguntas clave y devolverte respuestas en forma de plan de trabajo.

Una asesoría conmigo no es una charla genérica ni un curso online grabado. Es una sesión (o varias) donde hablamos de ti y de tu marca, a tu ritmo, con cabeza, con calma y con acción.

¿Qué consigues?

  • Una estrategia clara y realista: no la que le funciona a todo el mundo, sino la que encaja contigo. Qué contar, cómo, para qué y en qué canales. Para que tu comunicación tenga foco y sentido.
  • Ideas de contenido aterrizadas a tu realidad: temas, formatos, ejemplos. Cosas que puedas aplicar ya, sin inventarte una vida perfecta ni estar pegada a las redes.
  • Un calendario editorial que puedas sostener: no se trata de publicar por publicar. Te ayudo a organizar tus ideas para que comunicar no sea una carga.
  • Herramientas sencillas para ganar autonomía: te muestro cómo usar algunas herramientas para planear, crear y programar con orden y menos estrés. Así no dependes de correr cada semana: automatizas lo que se puede y enfocas tu energía en lo importante.
  • Acompañamiento si lo necesitas: podemos hacer sesiones de seguimiento cada cierto tiempo para revisar lo que has avanzado, ajustar lo que haga falta o resolver nuevas dudas.

Y lo mejor: todo esto se adapta a ti. A tu tiempo, a tu estilo, a tus objetivos. No se trata de hacer más, sino de hacer mejor.

Las asesorías empiezan desde 65 €, con opción de seguimiento puntual o por bloque de sesiones. Sin letra pequeña. Solo claridad, soluciones y una forma más tranquila de llevar tu comunicación. Soy una asesora de comunicación que no te vende humo, sino procesos que funcionan y se adaptan a ti.

Si te suena bien y te identificas, escríbeme sin compromiso.