«Haz menos, pero mejor.» — Greg McKeown
En la era del multitasking digital, parece que si no estás en Instagram, Facebook, TikTok, Twitter, Pinterest, LinkedIn y YouTube… simplemente no existes. Pero la verdad es que estar en todas partes puede ser el camino más rápido al agotamiento (y a la desconexión). ¡Es peor que un maratón! Tendrías que, además, tener un gran equipo detrás, pero uno grande eh.
Estar en muchas redes sociales no garantiza presencia. Lo que garantiza presencia es tener un mensaje claro, una estrategia coherente y una energía que puedas sostener. Porque si no sabes por qué estás en un canal, ni para qué sirve, ese canal se convierte en una carga más, no en una herramienta.
El mito de «hay que estar en todas partes»
Muchas marcas pequeñas sienten que tienen que hacer malabares con cinco plataformas para ser «visibles». Pero estar en todas sin estrategia es como gritar en muchas direcciones distintas esperando que alguien te escuche. Y así, lo único que consigues es perder la voz.
Porque además, un gran error y muy muy común es replicar, es decir, lo que publicas en Instagram lo publicas en Facebook y si tienes Twitter, también. Y eso, querida comunidad, es un error. No sirve de nada.
Pero sigamos…
Señales de que estás en demasiadas redes:
- Publicas sin saber qué decir o para quién.
- Repites lo mismo en todas las plataformas.
- No puedes mantener la frecuencia ni la calidad.
- Te genera estrés y sientes que no llegas.
- Publicas a veces todos los días a veces un día a la semana.
¿Cómo elegir la red social correcta para tu marca?

No hay una fórmula universal, pero sí hay preguntas que pueden ayudarte a decidir.
1. ¿Dónde está tu audiencia? No se trata de dónde está «todo el mundo», sino dónde está tu tipo de cliente. Si vendes a profesionales o empresas, LinkedIn puede tener más sentido que TikTok. Si tienes un restaurante o un proyecto visual, Instagram será más potente que Twitter.
2. ¿Qué red se adapta mejor a lo que haces? Hay canales que se prestan más para ciertos formatos. Si generas contenido educativo, YouTube o un blog pueden ser clave. Si compartes novedades y contacto directo, Instagram o una newsletter.
3. ¿Cuál puedes sostener de verdad? No se trata solo de abrir la cuenta. Se trata de alimentarla, responder, estar presente. Mejor una red bien trabajada que cinco medio abandonadas. Por ejemplo, a mí me encantaría hacer videos y tener un canal en YouTube pero no me da la vida, me faltan horas de día y manos para tanto. ¡Debemos conocer nuestras limitaciones!
4. ¿Qué te hace disfrutar? Si una red social te resulta hostil o no te inspira nada, se nota. Y esa energía también se transmite. Está bien priorizar la que te resulta más natural, siempre que tenga sentido para tu marca. ¡A mí me encanta Instagram, es mi red!
5. ¿Dónde ya tienes comunidad (aunque sea pequeña)? A veces ya tienes una base construida que puedes cuidar y hacer crecer en vez de empezar de cero.
6. ¿Qué tipo de contenido puedes generar con más facilidad? Si te gusta escribir, prioriza lo escrito. Si prefieres hablar, piensa en formato video o podcast. Que la red se adapte a ti, no al revés.
7. ¿Qué canal te permite mostrar lo mejor de tu trabajo? No todos los proyectos lucen igual en todas las plataformas. Busca el canal que te permite destacar tus fortalezas.
8. ¿Dónde se toman decisiones de compra en tu sector? A veces los clientes no te encuentran por la red más popular, sino por la más funcional. Investiga dónde se informan o toman decisiones tus clientes.
9. ¿Puedes medir resultados fácilmente? Algunas redes te dan estadísticas útiles, otras no tanto. Si estás invirtiendo tiempo, conviene saber qué está funcionando.
10. ¿Tienes una estrategia de salida si no funciona? No pasa nada si pruebas y no funciona. Pero es importante que sepas cuándo y por qué cambiar de red o ajustar la estrategia.
Estrategia no es estar: es saber para qué estás
Tener presencia en redes no significa publicar por publicar. Significa tener un propósito detrás. ¿Qué estás construyendo? ¿Qué lugar quieres ocupar en la mente de tus clientes? ¿Qué tipo de relación quieres cultivar?
Una red social sin estrategia es como tener un escaparate sin producto. Puede verse bonito, pero no hay nada que invite a entrar.
La estrategia te ayuda a tomar decisiones: qué tipo de contenido hacer, con qué frecuencia, en qué tono, qué objetivos tienes. Y eso da claridad, foco y coherencia. También te da libertad, porque cuando sabes a qué estás jugando, dejas de hacer todo por inercia.
Algunas estrategias posibles (y realistas)
- Instagram: para mostrar tu mundo visual, contar tu día a día, generar cercanía.
- LinkedIn: para posicionarte como experta, compartir procesos, generar contactos profesionales.
- Newsletter: para profundizar en tus ideas, hablar sin algoritmos y fidelizar a tu comunidad.
- Blog: para construir posicionamiento orgánico, aportar valor y alimentar otras redes.
- YouTube o TikTok: si te va bien el formato audiovisual, y puedes sostener la creación.
- Threads o Twitter: para ideas breves, opiniones, reflexiones en tiempo real.
- Pinterest: si tienes un proyecto visual con foco en inspiración (moda, decoración, gastronomía).
- WhatsApp o Telegram: si necesitas un canal directo con tu comunidad o clientes frecuentes.
Ejemplo real: elegir con intención
- Una librería de barrio: se centra en Instagram para mostrar libros, reseñas y eventos. Complementa con un blog para desarrollar recomendaciones y reflexiones más profundas. Resultado: cercanía con lectores, buena asistencia a eventos, tráfico a la web.
- Un restaurante mexicano en Barcelona: usa Instagram como canal principal para compartir platos, inspiración, recetas y vida de cocina. También aprovecha este enfoque estratégico de comunicación para diferenciarse en un mercado saturado. Resultado: reservas constantes, comunidad fiel y contenido compartido por clientas.
- Una agencia de alquiler de bicis para turistas: prioriza Google Maps (reseñas y fotos), Instagram (rutas y tips) y colabora con negocios locales. No tiene TikTok ni LinkedIn, porque su cliente busca experiencias rápidas y visuales. Resultado: mejor posicionamiento local, reservas directas y menos dependencia de plataformas externas.
Consejos para simplificar y acertar
- Haz una auditoría honesta: ¿cómo está funcionando cada red? ¿Qué resultados te trae? ¿Qué red disfrutas más?
- Cierra o pausa lo que no usas: no es abandono, es estrategia. Puedes retomarla cuando tenga sentido.
- Define objetivos claros por canal: por ejemplo, Instagram para visibilidad, newsletter para confianza, LinkedIn para colaboraciones.
- Organiza tu tiempo con intención: planifica por semanas, agrupa tareas, automatiza lo que se pueda, y bloquea espacios para crear contenido sin presión.
- Sé realista con tus recursos: no te compares con marcas que tienen equipo. Ajusta expectativas a tu realidad.
- Recuerda que puedes cambiar: tu estrategia puede evolucionar. Lo que hoy funciona, quizás mañana no. Escúchate y ajusta.
Conclusión: menos redes, más sentido. No necesitas estar en todas partes. Necesitas estar donde tiene sentido, donde puedes ser constante, y donde tu voz resuena.
La estrategia no se trata de abarcarlo todo. Se trata de elegir bien. Y elegir bien también es una forma de cuidar tu energía, tu creatividad y tu proyecto.
¿Quieres una estrategia de redes sociales que se adapte a ti (y no al revés)?
En Mestissa te ayudo a elegir los canales que mejor se ajustan a tu marca, crear contenido con intención y construir una presencia digital que puedas sostener.
Escríbeme y diseñamos juntas una estrategia que tenga sentido para tu tiempo, tus valores y tus objetivos.
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