«El marketing ya no se trata de lo que vendes, sino de la historia que cuentas.» — Seth Godin
A simple vista, una librería, un restaurante y una agencia de viajes podrían parecer negocios completamente distintos. Pero si les quitas el logo, el local y el producto, hay algo que los une: todos necesitan contar una buena historia para conectar.
No importa si vendes libros, platos o experiencias. Si no cuentas desde dónde lo haces, si no invitas a imaginar, sentir o recordar, lo que vendes se convierte en algo más del montón. En un mercado saturado, la historia es el hilo que hace que tu marca no solo se vea, sino que se recuerde.

Las marcas sin historia suenan igual
¿Has notado que muchas webs o redes sociales dicen lo mismo? «Productos de calidad», «atención personalizada», «una experiencia inolvidable». Palabras vacías, usadas por tantas marcas que ya no significan nada.
El problema no es usar esas frases. El problema es usarlas sin contexto, sin alma, sin una historia que las respalde.
Ejemplo:
- Una librería que dice «amamos los libros» suena genérica.
- Una que dice «somos hijas de bibliotecaria y crecimos entre cuentos ilustrados» ya te está contando algo. Y eso se nota. Y se siente.
Por qué contar historias funciona (aunque no vendas nada)
El storytelling no es un lujo ni un adorno. Es una herramienta de comunicación ancestral. Desde tiempos remotos, las historias nos ayudan a entender el mundo, a recordar lo importante, a conectar con otras personas.
Y en tu negocio…
- Hace que te recuerden: una historia se queda en la memoria mucho más que una lista de servicios.
- Genera empatía: cuando cuentas desde lo humano, la gente se identifica.
- Te diferencia: en un sector lleno de clones, tu historia es solo tuya.
¿Todas las marcas tienen una historia que contar? Sí. Incluso las que empezaron por necesidad, por casualidad o por intuición. Detrás de cada proyecto hay una persona o un grupo de personas con una historia que contar: de dónde vienen, qué aprendieron, qué buscan, qué los mueve. Esa historia, aunque parezca pequeña, tiene valor.
Y no hace falta tener un pasado espectacular para que esa historia conecte. Basta con honestidad, con perspectiva y con el deseo de compartir algo real. La clave está en mirar hacia dentro, encontrar el origen y dejar que esa historia empiece a hablar.
Historias que inspiran: tres ejemplos reales
- Librería La Lumbre (Madrid): no solo venden libros, crean comunidad. Su historia nace de la necesidad de un espacio cultural en el barrio. Y eso se nota en cada post, evento o recomendación.
- Restaurante Nido (Barcelona): en su carta cuentan el origen de cada plato. Su Instagram mezcla recetas, anécdotas familiares y el amor por cocinar lento. Comer allí es como comer en casa de alguien que te quiere.
- Aidu Travel (Barcelona): no es una agencia más. Es el proyecto de una familia con más de 30 años organizando viajes personalizados. Cada ruta tiene nombre, historia y personas detrás.
Consejos para encontrar y contar tu historia
- Haz memoria con calma: no solo pienses en fechas o logros. Recuerda emociones, decisiones clave, momentos de cambio. ¿Cuándo sentiste que lo que haces tenía sentido?
- Busca patrones: ¿hay algo que siempre has hecho sin darte cuenta? ¿Una forma de trabajar, una obsesión, un valor que atraviesa todo?
- Relaciona tu historia con tu cliente: ¿qué parte de tu recorrido puede conectar con lo que tu cliente busca, teme o desea?
- Cuéntala con sencillez: no hace falta ser escritora ni tener una narrativa perfecta. A veces una anécdota honesta vale más que mil frases pulidas.
- Integra tu historia en todo: no la guardes solo para la sección «sobre mí». Tu historia puede aparecer en tus textos, en tus publicaciones, en tus mails, en la forma en que respondes.
- Ensáyala y ajústala: cuéntala en voz alta, pruébala con gente de confianza. Ve afinando hasta que sientas que refleja quién eres y qué haces.
- Escoge bien los momentos: no tienes que contarla completa todo el tiempo. A veces basta con una frase en un reel, un recuerdo en un pie de foto, una reflexión en una newsletter.
Pero ojo: no se trata de inventar
Tu historia ya existe. No hace falta adornarla ni inflarla para que sea interesante. Muchas veces, lo que más conecta es lo más simple y humano: un error que te cambió la forma de trabajar, una conversación que te hizo replantear todo, un lugar que marcó tu manera de ver el mundo.
Inventar una historia solo por tener una narrativa atractiva puede jugarte en contra. Porque en algún punto, se nota. Y lo que queremos construir es confianza, no una ficción. Lo auténtico no necesita gritar: necesita ser contado con claridad.
Además, cuando inventamos o exageramos, nos alejamos de lo que realmente podemos sostener. Y eso se nota en las acciones, en los valores, en la experiencia del cliente. Mejor una historia real contada con intención, que una historia inventada que no podrás sostener en el tiempo.
Conclusión: la historia es la clave. Una marca sin historia es como un libro sin argumento. Puede tener una portada bonita, pero nadie pasa de la primera página.
En cambio, una historia bien contada puede convertir algo común en algo especial. Puede darle alma a tu negocio. Puede hacer que las personas se queden.
¿Quieres que tu marca cuente una historia que conecte?
En Mestissa te ayudo a encontrar esa historia, ponerla en palabras, y convertirla en el hilo conductor de tu comunicación.
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