«Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino te lleva allí.» — Lewis Carroll
En internet hay marcas que parecen faros, y otras que son como lucecitas parpadeantes en medio de la niebla. Todas están «presentes», todas publican algo, todas tienen una cuenta aquí y otra allá. Pero no todas brillan. No todas conectan. Y la diferencia, casi siempre, está en el mensaje.
Porque estar por estar no alcanza. Tener redes sociales no significa comunicar. Y tener un sitio web no significa tener una voz. Si el mensaje está borroso, confuso o se parece al de todos los demás, da igual cuántas veces publiques: no te están entendiendo. Ni recordando. Ni eligiendo.
La presencia digital sin estrategia es ruido

Muchos negocios pequeños piensan que lo importante es «estar en redes sociales». Entonces abren perfiles, suben fotos, comparten frases inspiradoras y celebran el día del café, el día del gato y el día del community manager. Pero eso no construye marca. Eso es llenar el espacio sin darle forma.
Una presencia digital sin estrategia es como ir a una fiesta sin saber por qué fuiste. Estás ahí, pero no tienes nada que decir, no sabes con quién hablar ni qué aportar. Y la gente lo nota. Porque aunque la forma importe (diseño, colores, tipografía), el fondo es lo que deja huella.
Señales de que tu marca está presente pero no comunica:
- Publicas seguido pero nadie interactúa.
- No sabes qué decir cuando toca «presentarte».
- Tu web suena genérica o impersonal.
- Tienes seguidores pero no clientes.
Entonces, ¿qué es un mensaje claro?
Un mensaje claro es ese hilo rojo que une todo lo que haces: lo que dices, cómo lo dices y para quién lo dices. Es lo que permite que una persona entre a tu Instagram, luego a tu web, luego vea tu menú o tus servicios… y sienta que todo tiene sentido.
Un mensaje claro no es una frase bonita ni un eslogan pegajoso. Es una forma de comunicar con coherencia. Es tener algo que decir, y decirlo con tu estilo.
Un ejemplo real:
La librería «Tipos Infames» en Madrid no solo vende libros: vende una experiencia literaria con vinos y eventos. Su comunicación es clara, con una voz irónica, culta pero cercana. No es solo «una librería con café». Es un lugar con personalidad. Su mensaje no deja dudas: saben quiénes son.
Cómo construir un mensaje que conecte (y funcione)

No hace falta hacer un curso de storytelling ni contratar una agencia. Hace falta parar y preguntarte cosas clave:
1. ¿Qué ofreces en realidad? No lo obvio. No «comida mexicana» o «viajes a Roma». Sino la experiencia, el valor, lo que te hace distinto. Tal vez ofreces comida mexicana con recetas de tu abuela. O viajes que respetan los tiempos de cada familia. Eso cambia todo.
2. ¿Quién es tu cliente ideal (de verdad)? Olvídate de los perfiles tipo «mujer de 35 años que vive en ciudad». Piensa en qué necesita, qué busca, qué le molesta. Si sabes cómo se siente antes de encontrarte, sabrás qué decirle.
3. ¿Qué tono te representa? No todas las marcas deben sonar profesionales o inspiradoras. Algunas suenan dulces, otras irónicas, otras muy directas. Encuentra tu tono. Y sé coherente.
4. ¿Está todo alineado? Tu bio, tus titulares, tu menú, tus mails, tus respuestas por WhatsApp… todo debería sonar a ti. Si en Instagram eres divertida pero en tu web pareces un manual corporativo, hay una desconexión.
Consejos prácticos para afinar tu mensaje
- Haz el ejercicio del «elevator pitch»: si tuvieras 15 segundos para contar qué haces y por qué eres diferente, ¿qué dirías?
- Escucha a tus clientes: sus dudas, sus mensajes, sus palabras son oro. Usa su lenguaje.
- Lee tus textos en voz alta: si suenan forzados o vacíos, necesitan ajuste.
- Pide feedback honesto: pregunta a alguien que no sea cercano: «¿entiendes a qué me dedico con solo entrar a mi web o Instagram?»
Un mensaje claro también vende (sin sonar a ventas)
Cuando una marca sabe lo que dice, se nota. Inspira confianza. Y no hace falta empujar ni convencer: simplemente, conecta. Eso también es vender. Porque la gente compra cuando entiende, siente y recuerda.
Según un estudio de Lucidpress, las marcas que mantienen coherencia en su comunicación aumentan sus ingresos hasta en un 23%. Y no es magia: es claridad. Es coherencia. Es estrategia emocional.
Conclusión: no es estar, es tener algo que decir
En un mundo saturado de «presencias digitales», la diferencia está en tener algo que decir. Y decirlo con estilo propio, con intención, con sentido.
No necesitas estar en todas partes. Necesitas estar bien donde estés. Y para eso, necesitas un mensaje claro. ¿Te cuesta encontrar tu mensaje o ponerlo en palabras? Es justo lo que hago en Mestissa: ayudarte a ordenar tus ideas, encontrar tu tono y traducir lo que haces para que otros lo entiendan, lo sientan y lo elijan.
Si quieres que tu marca deje de ser una más y empiece a brillar, escríbeme. Puedes contactarme en holamestissa@gmail.com, escribirme a través de esta web o seguirme en Instagram como @mestissacomunicacion y mandarme un inbox.
Tu mensaje ya está dentro. Solo falta sacarlo al mundo como se merece.


Deja un comentario