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El mito de trabajar desde casa y de cómo no importa dónde, si qué y cómo trabajas

¿Un cliente de un millón de euros me hace exitosa?

Hace un tiempo, un familiar me dijo algo que me dejó pensando: «Es que trabajando desde casa no vas a encontrar un cliente de un millón de euros.» «Si quieres hacer negocios, aquí no lo harás.»

Esa frase me tocó y, no voy a mentir, me robó energía durante varios días. En ese momento respondí con claridad: «No, no estoy buscando un cliente de un millón de euros. Estoy buscando libertad financiera.» Porque para mí, libertad financiera no significa hacerse rica; significa vivir bien, trabajar con propósito y sentirme plena.

Pero esas palabras se quedaron rondando en mi mente. ¿Será cierto que el éxito profesional se mide en ceros? ¿Que lo que hago depende únicamente de números tan grandes?

No tardé mucho en responderme: mi idea de éxito no cabe en una cifra. Tiene otros colores, otros matices y un propósito que trasciende los números. Puede que sea una idea soñadora, pero es que lo soy. ¡Y qué!

Mi éxito tiene otro ritmo

La zona de trabajo desde casa de Mestissa Comunicación que no determina el éxito

He diseñado mi trabajo para que encaje con mi vida. Mi «oficina» es mi refugio creativo: entre libros, música, una gran ventana y un horizonte que me da claridad. Es un espacio casi sagrado, donde las ideas fluyen y toman forma. Desde aquí, he construido un equilibrio que me llena.

Y es desde este espacio que disfruto de los pequeños lujos que no tienen precio. Como los cafés de las nueve de la mañana con una amiga, una colega o un cliente. Esos cafés, para mí, son de millonaria. Porque sentarme con calma, mirar el reloj y saber que he hecho espacio para estar ahí, presente, es un lujo que pocas personas tienen. En esas conversaciones no solo hablamos de proyectos; compartimos ideas, sueños y risas. Esos momentos tienen un valor incalculable, y yo los aprecio profundamente.

El mito de trabajar desde casa

Hay quien piensa que trabajar desde casa limita tus oportunidades, como mi cuñado, que lo dejó muy claro. Pero para mí, es todo lo contrario. Este espacio me permite equilibrar mis roles: madre, profesional y creativa, sin renunciar a mis ambiciones.

Eso sí, ser autónoma en España no es fácil. Requiere planificación, constancia y lidiar con un sistema que, a veces, parece más un obstáculo que un apoyo. Pero aquí estoy, construyendo algo que tiene sentido para mí, a pesar de todo. Y precisamente eso hace que cada logro, cada cliente satisfecho y cada proyecto bien hecho sean mucho más significativos.

No busco un rascacielos ni una oficina con vistas espectaculares. Mi ventana y mis mañanas tranquilas me dan algo mucho más valioso: inspiración, libertad y la posibilidad de vivir según mis propios términos. Lo que busco es libertad para decidir cómo trabajo y con quién porque, mis peores experiencias laborales han sido con «marcas prestigiosas».

Más allá de los números

Es cierto: no tengo un cliente de «un millón de euros.» Pero tengo algo mucho más importante:

  • Proyectos que me retan y me inspiran. Me encantan los negocios familiares.
  • Clientes que valoran mi capacidad para conectar, crear y transformar. ¡Sentir su confianza es incomparable!
  • Tiempo para acompañar a mi hijo al parque y disfrutar de su infancia. ¡Otra cosa que parece una acción de personas millonarias!
  • Esos cafés, donde el lujo es la conversación, la compañía y el momento.

Después de unos días sintiéndome removida por aquel comentario, regresé a mis ideales. Y entendí algo importante: no tengo que defenderlos ante los demás. Solo tengo que vivirlos, abrazarlos y, en el mejor de los casos, compartirlos para inspirar (o causar un poco de envidia sana).

¿Qué significa el éxito para ti? Me encantaría conocer tu perspectiva.